
Podría comenzar por definir aspectos de la película de una forma hilvanada y coherente, pero lo cierto es que me pareció un film que te confunde con la concepción que tienes en un primer momento de él.
Expediente 39 toca puntos interesantes, y es un soplo de aire fresco ver a una Renee Zellweger actuando en un papel diferente que no sea una comedia romanticona (el famoso diario de Bridget Jones) Una mezcla atrayente y eficaz; sin embargo, se queda en un buen intento. Digno, pero no notable.
La película tiene momentos de tensión, y escenas que se quedaran grabadas en vuestra retina de una forma demoníaca; pero se queda en agua de borrajas cuando se la encasilla en más de lo mismo. Y es difícil innovar en una sobreexplotación de este género, aunque siempre quedarán en nuestro estante joyas de culto que logran deslumbrar con luz propia, en un género tan saturado y falto de buenas ideas.
Así pues, Expediente 39 es una película entretenida, interesante por el aspecto social que trata, e influyente en nuestro pensamiento cuando solemos tender a prejuzgar a las personas (cuando veáis la película sabréis a qué me refiero) Y cómo las personas de buenas intenciones, pueden pillarse los dedos sin darse apenas cuenta.
Película recomendable para un domingo por la tarde, o si no tienes nada mejor que ver; a pesar de que, como hemos dicho, tiene sus momentos, pero no esperes una auténtica obra de arte. Eso sí, si ves un expediente, y que contiene inscrito el número 39: no lo abras, o atente a las consecuencias. La pregunta correcta sería: ¿de verdad estas cosas podrían pasar, o pertenece a una ficción que trasciende con un mensaje social?