Situación añadida
Hay personas que distorsionan los hechos o los hechos los moldean por su opinión. Presentan opiniones como frutos de verdad, cuándo, es muy posible que sean un trozo de éste. La sucesión de todo esto se transluce en estar en posesión de la verdad, subrayada y categorizada por sus tablas de razón, sin espacio para la equivocación, o la duda. Considera que, hablando de lo mejor, es lo mejor para otro, pero es en su valor, lo que te da la visión de lo que una persona atiende como valorable.
Es espantoso ver cómo, una persona puede alabar y apoyar la negación de la voluntad de otro, como suerte de su existencia, que, en consecuencia de esto, está por encima de él por la posición por encima que tiene de él. ¿Qué clase de afirmación de la vida pone a un hombre por encima de otro en su sufrimiento?
La ley moral, debería respetarse. Pero la idiosincrasia de la humanidad, es el pago que cuesta a los hombres por su conservación; ¿cómo no aniquilar este tipo de valores, por qué bestializar la hostilidad de la felicidad del hombre o su respiro al existir?
Hemos cedido ante la Circe de poder, ante la indefensión del más débil, que debería de perecer como una selección natural: ¿es esto una apología de “usar” la vida de otro como más convenga? El ser humano, transformado, en ser objeto.
La verdad derivada de esto es que, el ser humano adquiere objetos, y los productores de estos, son los seres humanos, fundiéndose con la producción y el servilismo del preciado bien a satisfacer. Por el hecho de adquirir, un hombre, ya se siente en la posibilidad obligada de satisfacción de estar por encima de otro. Incluso en arrebatar vidas, en el peor de los casos. ¿Qué clase de leyes conservan el orden a través de un desorden que paga?
Cinismo burócrata. Medios, para el mismo fin, el dinero. Pensadlo detenidamente: ¿si para vivir os hace falta un medio que os ata al existir con su valor, cómo no pensar que todo vale en pos y aras de su beneficio y conservación? Psicológicamente hablando, permite al individuo mantenerse, pero también, someterse a su voluntad de papel.
Hay una dispersión grave entre valores de valor en la sociedad, y como situación añadida, diré que, las grandes superficies de baluartes de preponderancia adinerada, es decir, las empresas, fluyen como una pirámide moderna, engranajes y motores del capitalismo: crimen organizado mundial.
Esta clase de especímenes, abolen cualquier libertad como atentado ilícito contra sus intereses; les hablas de cualquier familiar que han perdido, pero prefieren hablar de sus entusiasmantes intereses plantados en el patrimonio: ¿qué clase de tipo afirma que es mejor tener una herencia que familiares que no le han aportado nada? Juzgando, y no suelo hacerlo, diré con incisiva consciencia que es un Diógenes del utilitarismo humano, no más lejos de una compasión sincera.
Luchar por el mantenimiento de un negocio, no es tarea fácil, y muchos de ellos, son víctimas inconscientes de las faltas del mundo; del mundo que les crea su realidad. Si un hombre es rico, toma como válido que haya pobreza, pero no la combate, la justifica.
La destructora ciencia terrestre no anda muy desencaminada de la dañada actitud de ejercicio que hace sobre ella: recursos limitados, sin castigo a las limitaciones que se deberían haber impuesto en su comportamiento. Tratados, que tratan sobre escasas posibilidades de cambio.
¿Os habéis preguntado como la esencia de ser de una de estas personas, está tan deshumanizada que sus ansias de conocer, están mutiladas por crear dinero?
El egoísmo, que es egoísta.
A todo esto, llega la situación intolerable y oprimida sobre el uso de los individuos. La nación, es eficaz para mantener al individuo protegido de la naturaleza, pero de afiladas garras al usarlo en sus empresas.
A mayor tarea, mayor número de individuos para realizarla. Después, cuando hay graves cambios en los paradigmas financieros y de productividad, el modelo se desploma, despidiendo las esquirlas de los trabajadores del centro, hacia fuera.
Y, lo que no es menos grave; la realidad de los fenómenos políticos se han manipulado y tergiversado con la dialéctica y los medios de información. Bueno, corrigiendo, de comunicación de información que “interese”. ¡Bárbaros con poder que no se merecen! ¡Se creen Dioses del mundo moderno!
A causa de todo esto, las nuevas generaciones se desploman por la presión, los modelos obsoletos de educación no sirven, y la ciudadanía, se deshace entre los endurecidos dedos del poder ególatra. Humano, lo derivan por el significado de en nuestras manos…
¿Qué clase de dogma puede establecerse como glorificación del individuo en la pobreza de sus bolsillos para el facturado Estado y de la empresa como ingresos que le engañan en su pobreza?
Por supuesto no hay lugar para utopías, pero tampoco, para salvajadas sociales y ensalzadoras como éstas. Llegué a escuchar de manos de alguien muy cercano a mí: “o te acostumbras, o te acostumbras… es lo que hay”. ¿Cómo se cambia el mundo con semejante actitud pasiva? ¿Es la pasividad el conformismo vencido de una lucha extinguida?
Muchos de los que he venido leyendo como liberadores de la humanidad, están dispuestos a asumir sus consecuencias de elevamiento existencial; esto es, el destino de los hombres que pueden decidir, pero eso, no les hace mejores sobre los que deciden.
La decisión no es más que una opción de elección, no una ventaja.
Cada elección aplicada, desenvolviéndose en su delineación ventajosa o pérfida, es en las censuras y mecanismos sociales, donde gobierna la supremacía de estas últimas. Ganándose, enemigos poderosos en las tensiones de la historia: la rebelión de las masas.
Si hacemos un balance objetivo y justo de nuestras faltas acumuladas por la falta de ojos justos, veremos que el populacho siempre ha sido el tablero del orden; nada más que unos pocos, han jugado al juego del poder: moviendo y eliminando.
Los medios de información, son los mismos medios de manipulación. Y esto adquiere un efecto devastador cuando le dices al que te lee lo que hay, pero también cómo debe pensar al respecto. Una especie de secuestro mental.
El nacimiento de la tragedia, surge cuando la moral, máxima ley de orden personal y social, e incluso, Universal, es una máscara; la máscara de baile desorientador con la que los poderosos someten a las voluntades que pueden dirigir. Las que no pueden—los líderes u otros que desequilibran la balanza— atraen cuchillos a las espaldas, cartas de amenazas, o sobornos a los difíciles de desaprovechar: los que conocen demasiado del juego del poder. Sí, de la situación añadida en las que estamos hoy… el juego del poder. Porque son como niños que juegan con las consecuencias de los adultos: ¿qué clase de gobernantes pueden sacar provecho o adinerarse del mal ajeno y la política extranjera para luego delegar la responsabilidad en un compadecer del mal humano por los más coartados?
Europa es como una comunidad de vecinos, pero no le pidas agua cuando ha pagado ya el recibo o te la cobrará a precio de río.
Es deprimente, y chocante a la libertad maltratada, que a lo largo de la historia se haya dado un simbolismo similar; gobiernos, religiones, líderes, normas, ideas, todo ha salido del mismo arcón: la voluntad de poder del ser humano, dictando lo qué hay o no hay qué hacer con ideas. ¿Hay algo peor que las correas del idealismo?
Si defendiéramos una idea con la tripa llena después de mucha hambre, nos daríamos cuenta de la realidad de tener que comer al día siguiente.
Pero la sucesión de todo esto, nos lleva a la reflexión y a la exhortación de comportamientos admitidos. Hemos pasado de erigir civilizaciones, a mancomunadamente secundar el régimen del terror de las Europas, o las tiranías de los más fuertes. ¿Dónde queda la posibilidad de desarrollo de los más atrasados? Deudores de deudas de sangre que nunca podrán pagar, o de la historia, que les encierra entre sus dionisíacas manos.
El populacho, trata de imitar a sus dirigentes, creyéndose poseedores de su camino a medio crecer entre las diferencias de uno y otro; ¡por Dios! ¿Qué clase de conductas estamos fomentando?
Yo os lo diré… una sociedad enferma, y enfermos mentales que cada vez, se suceden en graves muertes y contaminación de sus propios cuerpos, destruyendo la elaboración de valores sociales y humanos, para ser restos de estatuas sin esculpir…
Yo, yo, luego yo, y yo seré el primero; ¿el último?, no seré yo.
Psicológicamente hemos establecido una acusada dependencia con los más jóvenes, que se sienten desamparados por la hostilidad social, refugiándose en movimientos de cambios leves, y mordiendo las carnes de la existencia. Les hemos dicho, ¡oye, que podéis! ¿Pero y qué me decís del cómo?
¿Cómo qué? Pues como muchos que miran para otro lado, con tal de conservar sus cómodas y seguras posiciones de vitalismo egoísta. Hemos pretendido vender la moto de las democracias, cuando la gasolina y las ruedas, no están bien montadas.
Creo que, unos vientos de tristeza y duro cambio se ciñen sobre el horizonte que, como nubes de granizo, van a sembrar la tempestad de arrasar con todas las buenas promesas de sensatez.
El ser humano, y la sociedad, son dos niños que se pegan por coger lo que uno quiere de otro. La borrachera de Dionisio en la política, nos va a dejar con una resaca viviente, que durará, varios años de jaquecas.


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